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"Las predicciones económicas sólo valen para que la astrología parezca respetable"
Ezra Solomon

miércoles 22 de octubre de 2008

Tipos de negociadores y formas de negociar

Son muchas las características que definen al negociador efectivo y que lo diferencian del "negociador agresivo" o del mero "vendedor-charlatán". A la hora de negociar puede ser de gran ayuda identificar al tipo de negociador al que nos enfrentamos, poder catalogarlo y así utilizar una estrategia u otra para conseguir un éxito de negociación.

Entre ellas podemos señalar las siguientes:

Le gusta negociar
: la negociación no le asusta, todo lo contrario, la contempla como un desafío, se siente cómodo. Tampoco le asustan las negociaciones complicadas, pueden incluso hasta motivarle más.

Entusiasta
: aborda la negociación con ganas, con ilusión. Aplica todo su entusiasmo y energía en tratar de alcanzar un buen acuerdo.

Gran comunicador
: sabe presentar con claridad su oferta, consigue captar el interés de la otra parte. Se expresa con convicción.

Persuasivo
: sabe convencer, utiliza con cada interlocutor aquellos argumentos que sean más apropiados, los que más le puedan interesar.
Muy observador: capta el estado de ánimo de la otra parte, cuáles son realmente sus necesidades, qué es lo que espera alcanzar. Detecta su estilo de negociación, sabe "leer" el lenguaje no verbal.

Psicólogo: capta los rasgos principales de la personalidad del interlocutor así como sus intenciones (si es honesto, riguroso, cumplidor, si es de fiar, si tiene intención real de cerrar un acuerdo, etc.)

Sociable: una cualidad fundamental de un buen negociador es su facilidad para entablar relaciones personales, su habilidad para romper el hielo, para crear una atmósfera de confianza. Tiene una conversación interesante, animada, variada, oportuna y útil.

Respetuoso: muestra deferencia hacia su interlocutor, comprende su posición y considera lógico que luche por sus intereses. Su meta es llegar a un acuerdo justo, beneficioso para todos.

Empático: es un paso más que el respetuoso. Realmente entiende a la otra persona, es capaz de interiorizar las emociones e inquietudes de su interlocutor. Se abstrae de su posición para adoptar la de la otra parte.

Honesto: negocia de buena fe, no busca engañar a la otra parte, cumple lo acordado.

Profesional: es una persona capacitada, con gran formación. Prepara con esmero cualquier nueva negociación, no deja nada al azar.

Detesta la improvisación: la falta de rigor y de seriedad. Conoce con precisión las características de su oferta, cómo compara con la de los competidores, cómo puede satisfacer las necesidades de la otra parte. Es meticuloso, recaba toda la información disponible, ensaya con minuciosidad sus presentaciones, define con precisión su estrategia, sus objetivos. Le da mucha importancia a los pequeños detalles.

Firme, sólido: tiene las ideas muy claras (sabe lo que busca, hasta donde puede ceder, cuáles son los aspectos irrenunciables, etc.). El buen negociador es suave en las formas pero firme en sus ideas (aunque sin llegar a ser inflexible).

En la negociación no se puede ser blando:(se podría pagar muy caro). Esto no implica que haya que ser duro, agresivo o arrogante; lo que si es fundamental es tener las ideas muy claras y el coraje de luchar por ellas.

Auto confianza: el buen negociador se siente seguro de su posición, no se deja impresionar por la otra parte, no se siente intimidado por el estilo agresivo del oponente. Sabe mantener la calma en situaciones de tensión.

Ágil: capta inmediatamente los puntos de acuerdo y de desacuerdo. Reacciona con rapidez, encuentra soluciones, toma decisiones sobre la marcha, sabe ajustar su posición en función de la nueva información que recibe y de la marcha de la negociación. No deja escapar una oportunidad.

Resolutivo: busca resultados en el corto plazo, aunque sin precipitarse (sabe que cada negociación lleva su propio tiempo y que hay que respetarlo). Sabe cuales son sus objetivos y se dirige hacia ellos. Los obstáculos están para superarlos, no desiste sin plantear batalla.

Acepta el riesgo: sabe tomar decisiones con el posible riesgo que conllevan, pero sin ser imprudente (distingue aquellas decisiones más trascendentales que exigen un tiempo de reflexión y que conviene consultar con los niveles superiores de la compañía).

Paciente: sabe esperar, las operaciones llevan un ritmo que conviene respetar. Uno no debe precipitarse intentando cerrar un acuerdo por miedo a perderlo.

Creativo: encuentra la manera de superar los obstáculos, "inventa" soluciones novedosas, detecta nuevas áreas de colaboración. Por último, es importante resaltar que si bien hay personas con facilidad innata para la negociación, estas aptitudes también se pueden aprender a través de una formación constante, continua y practicando. Aprendiendo de los errores y de los aciertos.

Por último, es importante resaltar que si bien hay personas con facilidad innata para la negociación. Estas aptitudes se pueden aprender a través de una formación constante, continua y practicando. Aprendiendo de los errores y de los aciertos.

Conozco tres métodos para mejorar en las dotes negociadoras:
1) Practicar
2) Practicar
3) Y practicar

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Directivo Pyme:
Me ha parecido un articulo interesante, aunque no soy especialista en el tema.
Lo que mas me ha gustado ha sido el tono positivo y ese consejo de no dejar de "practicar".
Espero llegar a ser una buena negociadora y valoro la aportacion que me has dado.

Maite

Directivo Pyme dijo...

Gracias por comentar en el blog.

Y agradezco que te sirva, porque en definitiva esta es la esperanza de este humilde blog, compartir conocimientos